El blog de Javier Rubio

La filosofía es la madre de todos los ordenadores

O cómo los ordenadores nacieron de la filosofía

Wikimedia / donatas1205 / Billion Photos / vgeny Karandaev / The Atlantic
Imagen: Wikimedia / donatas1205 / Billion Photos / vgeny Karandaev / The Atlantic

Con esa mirada retadora y autosuficiente con la que contemplamos el pasado, con frecuencia nos cegamos ante las verdades más evidentes. Mi generación ha nacido en un siglo de tecnologías, con todas sus ventajas y todos sus inconvenientes. Pero somos una generación bastante ingrata con el pasado. Hasta tal punto que hemos decidido tácitamente abandonar la filosofía y cambiarla por algo más útil… ¿ingeniería informática, por ejemplo?

Entonces vas y te das de bruces con un artículo como el de Chris Dixon en theatlantic.com. En este pequeño ensayo -indispensable para cualquier interesado en lógica, matemática o informática- muestra cómo los ordenadores no nacieron por generación espontánea. Tuvo unos padres ingenieros, cierto. Pero sus cuatro abuelos fueron filósofos.

En efecto, la tesis que permitió ese salto al vacío desde la lógica matemática hacia los circuitos de relé -“A Symbolic Analysis of Switching and Relay Circuits”- fue escrita por un autoproclamado filósofo y matemático, Claude Shannon. A su vez, la obra de referencia fundamental de Shannon -y de casi todo ingeniero informático hoy en día- es “The Laws of Thought“, de George Boole.

Para Boole es muy claro cuál es su principal influencia. Y no es el filósofo-matemático más a mano… Dígase Leibniz, Kant… No. Los abuelos de Apple y de Windows sabían que su primera y principal influencia no era ni más ni menos que Aristóteles. El filósofo macedonio del siglo IV antes de Cristo:

In its ancient and scholastic form, indeed, the subject of Logic stands almost exclusively associated with the great name of Aristotle. As it was presented to ancient Greece in the partly technical, partly metaphysical disquisitions of The Organon, such, with scarcely any essential change, it has continued to the present day.
En su forma escolástica y antigua, de hecho, el tema de la Lógica permanece casi exclusivamente asociado al gran nombre de Aristóteles. Tal y como fue presentado a la antigua Grecia en la forma parcialmente técnica y parcialmente metafísica de las disquisiciones del Organon, así, sin casi ningún cambio esencial, ha continuado hasta nuestros días.
George Bool, The Laws of Thought

La lógica Aristotélica -tan despreciada en el Renacimiento de Galileo y Bacon- se retoma con fuerza gracias a las necesidades tecnológicas que empiezan a aparecer en el siglo XIX y con más fuerza aún en el XX. Bertrand Russel y Frege beben de la fuente de The Laws of Thougt como origen moderno de la matemática pura. Al hacerlo, beben en realidad del caudal secular de la filosofía occidental.

Y, de pronto, muy entrado ya el siglo XX, aparece ese simpático y fotogénico grupo de exalumnos de Harvard y Stanford que se juntan en garajes a construir ordenadores. Los Gates, Jobs, etc… Genios, sin duda. Pero más porque supieron construir sobre el pasado que heredaban que por ser verdaderos inventores y descubridores.

La conclusión a la que quiero llegar no es sólo mostrar lo indispensable que son la filosofía y su principal instrumento, la lógica, para la formación humana. También invitar a que las ansias por comernos el futuro, estar al último grito tecnológico, olisquear la última empresa de éxito, etc., etc., no impidan nunca que nos olvidemos del pasado que nos ha traído hasta aquí.

No seamos meros herederos pasivos. Seamos también continuadores y creadores de las bases para un futuro. Seamos los Aristóteles, los Descartes y los Boole de los siglos venideros.

No perdamos la filosofía.

 

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