El blog de Javier Rubio

La libertad de Hyrule: algo más que una elección

Experimento con la libertad en el mundo de los videojuegos

La libertad total de elección: el experimento de Gran Theft Auto V.

Después de Gran Theft Auto V (Rockstar, 2013) parecía que poco más podía decirse respecto a la libertad en un videojuego de mundo abierto. Los Santos, una réplica fascinante de Los Ángeles, es un espacio abierto, enorme, con muchísimas posibilidades y actividades. Podías jugar un partido de tenis, una partida de golf, participar en carreras, organizar atracos a joyerías o simplemente pasear buscando secretos o huevos de Pascua.

En Los Santos puedes hacer lo que quieras al borde de la moralidad mínima en el mejor de los casos. A fin de cuentas, eres un gángster. Si quieres completar la campaña principal puedes hacerlo. O no. Puedes cumplir los objetivos… O dedicarte a carreras de coches y viajes en helicóptero… No hay prisiones, no hay cadenas: tú decides.

El gran problema de GTA V es que el juego te impide ser realmente creativo en la consecución del objetivo. De hecho, no hay un objetivo “heroico”. Hay opciones “menos malas”, pero -como personaje- no tienes opción real de salvar a nadie. Además el camino para alcanzar el final del juego suponía una serie de logros intermedios. En un momento dado el juego se agota. Las opciones simuladas de elección se vuelven repetitivas y la ciudad muestra sus límites reales.

Entremedias…

De GTA V a Zelda, Breath of the Wild hay tres años. Una generación entera en el mundo de los videojuegos. Entremedias han existido grandes experimentos por ampliar ese esfuerzo de emular la libertad humana: Watch Dogs 2 (Ubisoft, 2016), Just Cause 3 (Square Enix, 2015) o también -en otro plano del que ya hablamosInside (Playdead, 2016). Zelda nos trae una propuesta novedosa muy interesante.

Un nuevo concepto de libertad en el reino de Hyrule.

La sorpresa de Zelda, Breath of the Wild ha recibido gran eco por nacer junto a la nueva consola de Nintendo, Switch. El juego nos ha traído de nuevo a uno de los personajes preferidos de la historia del videojuego, el aventurero Link, que otra vez debe salvar el reino de Hyrule y su princesa, Zelda, de las garras del malvado Ganon.

La historia la conocemos. La magia del juego consiste en haber sabido introducir en ese tema épico general una forma particular de jugar con el espacio y el tiempo.

En Zelda BOTW el reino de Hyrule abre sus fronteras desde el primer minuto del juego. Si quieres puedes ir directamente hacia Ganon y enfrentarte a él. ¿El problema? No estás preparado.

El mundo de Hyrule, entonces cobra un nuevo significado. No es un mapa en el que realizar actividades varias. Es un mundo donde debes entrenarte, adquirir habilidades, armas, tesoros, magia, instrumentos… lo necesario para enfrentarte a tu misión final. Que sigue siendo la misma que al principio del juego.

En ese esfuerzo de preparación para salvar el mundo, el intrépido Link se encuentra con viejos amigos de juegos pasados. Se encuentra también con personas, con animales, con un paisaje violento y amigable. Con todos ellos puedes jugar, puedes luchar…

¿En qué consiste esta nueva propuesta libertad?

La libertad que nos ofrece Zelda no es una mera libertad de decisión o de “ausencia de trabas”, es una libertad más creativa. Link debe construir, interactuar con el ambiente, descubrir personas, historias, tesoros… Cada partida es radicalmente distinta una de otra. No hay misiones, hay descubrimientos, encuentros y cuentos. Todo dirigido hacia el combate final.

Este combate final que se interpreta, además según los elementos heroicos de combate épico de bien contra el mal. La libertad creativa se encuadra, por lo tanto en una libertad radical que implica una opción por el bien o por el mal. Y esa opción implica, a su vez, un descubrimiento de Hyrule y un esfuerzo de crecimiento personal.

¿Cuál será el próximo paso en esta carrera por emular la libertad humana?

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