El blog de Javier Rubio

Los 3 principios que buscan los juegos de hoy

Jugador = el Indiana Jones de los principios del mundo.

No hablo del jugador emboscado en los juegos online para asesinar vilmente al primer iluso que pretenda pasar un buen rato. Me refiero al jugador que juega por entretenimiento, para descubrir una nueva historia. Motivación muy similar al del buen lector o al del buen cinéfilo. Queremos que nos cuenten una historia que merezca la pena, que nos interpele y que sea bella, en algún sentido.

En definitiva, queremos participar en una aventura sin salir de casa. Preferiblemente, sin salir de la propia habitación. El juego -el videojuego- nos ofrece posibilidades hasta ahora inalcanzables (como expliqué aquí http://www.democresia.es/democultura/manifiesto-filosofico-favor-los-videojuegos/).

Al jugar nos ponemos el sombrero de Indy y partimos en busca de tesoros. Tenemos que resolver un crimen, solucionar un misterio, salvar el mundo… Y nos gusta hacerlo bien, siendo los “buenos” y disfrutando, a la vez, de paisajes espectaculares.

Nuevos criterios de evaluación: al rescate de los principios.

Mientras en el mundo “real” (el de los periódicos, las noticias y los políticos) parece cada vez más difícil ilusionarse, en los juegos sucede al contrario. Estamos en una época de oro para la verdad, el bien y la belleza. Me he dado cuenta, muy especialmente al ver estas dos secciones de críticas:

Crítica de metacritic.com al juego Horizon Zero Dawn

Crítica al juego de Zelda en ign.com

¿Qué estamos valorando por encima incluso de la jugabilidad o el combate? Tres cosas principalmente: que los juegos nos cuentan una historia que merece la pena, que nos dan libertad de decisión y que son rematadamente bellos.

Las historias…

Nos interesa que el juego tenga una buena historia porque queremos sorprendernos. Queremos ilusionarnos con una sorpresa o con una historia profunda. Del mismo modo como nos ilusionan las grandes novelas del s. XIX y XX o como nos emocionan las buenas películas de intriga y aventura.

Nos encanta que las cosas vayan mal, que el mundo esté al borde del precipicio, que no seamos capaces de ver más allá de las nubes del mal… y de pronto ¡la luz!. Tras el recodo imposible de un camino hacia el infierno, encontramos la salvación. Así son las grandes historias. Tolkien lo llamó “eucatástrofe”. En el fondo es una verdad como la copa de un pino: sabemos -lo sabemos todos- que después de la noche llega el amanecer, como en la escena de “Las dos Torres”:

Frodo:
No puedo hacer esto, Sam.
Sam:
Lo sé. Ha sido un error. No deberíamos ni haber llegado hasta aquí… Pero henos aquí, igual que en las grandes historias, señor Frodo, las que realmente importan, llenas de oscuridad y de constantes peligros. Ésas de las que no quieres saber el final, porque ¿cómo van a acabar bien? ¿Cómo volverá el mundo a ser lo que era después de tanta maldad como ha sufrido? Pero al final, todo es pasajero. Como esta sombra, incluso la oscuridad se acaba, para dar paso a un nuevo día. Y cuando el sol brilla, brilla más radiante aún. Esas son las historias que llenan el corazón, porque tienen mucho sentido, aun cuando eres demasiado pequeño para entenderlas. Pero creo, señor Frodo, que ya lo entiendo. Ahora lo entiendo. Los protagonistas de esas historias se rendirían si quisieran. Pero no lo hacen: siguen adelante, porque todos luchan por algo.
Frodo:
¿Por qué luchas tú ahora, Sam?
Sam:
Para que el bien reine en este mundo, señor Frodo. Se puede luchar por eso.

Lo que nos importa de las historias, en el fondo, incluso en las más fantásticas, es su profunda verdad. La verdad de que lo que hacemos en esta vida tiene un sentido. Por eso, ver que en los juegos se da tanta importancia a este tema, a estos principios elementales, es el regalo de una semilla de esperanza.

Libertad y belleza: los principios del arte humano.

Llegamos así al ámbito de la moral y la estética. Muy valorado en los juegos de hoy en día. Es importantísimo explorar lo más posible la libertad humana. Y presentar paisajes impresionantes, personajes, escenarios, armas, vehículos, etc., desarrollados al mínimo detalle. Es el renacimiento del siglo XXI.

Libertad no sólo de maniobra, también de decisión. Desde aquel primer Mass Effect se ha valorado muy positivamente el hecho de que el personaje pueda escoger entre ser bueno o ser malo. Que haya consecuencias morales a los actos que hagas y a las decisiones que se tomen… (Ese final de Spec Ops, The Line…).

Belleza. No son necesarias las palabras, aquí mejor pondré tres imágenes recientes. Extraordinaria la calidad visual de los juegos: una verdadera carrera al más puro estilo renacentista por conquistar la mayor belleza artística. La banda sonora… las increíbles bandas sonoras, se pueden encontrar fácilmente en internet:

Nier, Automata (2017)
Horizon Zero Dawn (2017)
The Legend of Zelda, Breath of the Wild (2017)

Leave A Reply

Your email address will not be published.