El blog de Javier Rubio

De año viejo a año nuevo… y tiro porque me toca

Ian McKellan, left, as Gandalf and Elijah Wood as Frodo in a scene from the motion picture The Lord of the Rings. --- DATE TAKEN: rcd 12/01 By Pierre Vinet New Line Cinema HO - handout ORG XMIT: PX61598

Una de mis citas preferidas de The Lord of the Rings aparece en ese interesantísimo diálogo catalizador entre Gandalf y Frodo:

‘I wish it need not have happened in my time,’ said Frodo.
‘So do I,’ said Gandalf, ‘and so do all who live to see such times. But that is not for them to decide. All we have to decide is what to do with the time that is given us.’

‘Espero que no suceda en mi época’ dijo Frodo.
‘También yo lo espero’ dijo Gandalf, ‘lo mismo que todos los que viven en este tiempo. Pero no depende de nosotros. Todo lo que podemos decidir es qué haremos con el tiempo que nos dieron.’

Este par de días es especial: el 31 nos despedimos del año 2016 y el 1 damos la bienvenida al 2017. Cada día tiene su propio mito, pero son dos caras de la misma moneda.

El 31 nos ayuda a considerar con gratitud las experiencias positivas que hemos vivido este último año, a recordar a las personas que han partido a mejor vida y a hacer un balance de nuestros éxitos y errores. A lo mejor conviene hacer una lista:

  1. ¿Qué cosas te han salido bien? Con tu familia, en primer lugar. En tu trabajo, con tus amigos, con tus vecinos.
  2. ¿Qué proyectos personales has podido realizar o empezar?
  3. ¿En qué situaciones o de qué manera has metido la pata? Ayuda el recordarlo para aprender a evitarlo.
  4. ¿En qué has crecido como persona? ¿En qué aspectos eres mejor que el 31 de diciembre de 2015?

Todas estas preguntas ayudan para dar el salto, al filo de las campanadas, con las uvas en ristre, para abordar el 2017. Día que representa la esperanza, estés como estés, estés donde estés. Es lo bonito de la esperanza: el punto de partida no tiene que ser agradable, ni siquiera decente. Basta que sea mejorable. Las preguntas que debemos hacernos el 1 de enero son las mismas, pero distintas. Coge tu diario y un boli (o la agenda de tu ordenador o de tu móvil) y escribe:

  1. ¿Qué cosas vas a mejorar? Con tu familia, tu trabajo, tus amigos, tus vecinos. Un consejo: no pongas muchas cosas. Pon una o dos, y muy concretas. Algo que puedas cumplir, casi con fecha y hora.
  2. ¿Qué proyectos personales vas a hacer o empezar? (¿Que no tienes proyectos personales? ¿Cómo que no? Empecemos por los clásicos: escribe un libro, planta un árbol… Léete un clásico, pinta un cuadro, ordena el trastero, recupera el hábito de rezar…).
  3. ¿Qué medios vas a poner para corregir los errores del año pasado? Concreto, concreto, concreto…
  4. ¿En qué quieres crecer como persona? ¿En qué aspectos quieres ser mejor el 31 de diciembre de 2017? Paciencia con tu familia; mejor ambiente en tu trabajo; recuperar una amistad que merece la pena; formar un hábito de orden, de puntualidad, de presentación… Que no sean más de tres puntos y muy concretos.

¿El objetivo? Aprovechar el tiempo que se te ha dado. Especialmente con tu familia y tus amigos. Busca la excelencia en tu trabajo. No te digo que seas el mejor padre, el mejor director o el mejor empleado. Haz un esfuerzo por dar lo mejor de ti. La satisfacción de poner un tic después de dos meses sin fumar, después de habértelo propuesto, no se puede comprar. No te la da la lotería.

No va a ser todo fácil. El año 2017 también va a traer problemas y dificultades. Te lo aseguro. Pero mira: si crees en Dios, confía en Él. Si no, confía en tus amigos, en tu familia, en tus colegas…

Si Frodo pudo destruir el Anillo Único, ¿por qué no vas a conseguir tú aprender a cocinar?

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