El blog de Javier Rubio

Las siete claves del éxito de los Reyes Magos (1 de 2)

Three Kings Desert Star of Bethlehem Nativity Concept

Dada la extensión de este artículo, lo dividiré en dos partes.

Los tres Reyes Magos (“Magos” según los textos; “tres reyes”, según la tradición) comparten con los pastores de Belén el honor de haber sido los primeros testigos de Jesucristo. Concretamente, de su nacimiento. Su aparición queda resumida en un puñado de versículos del evangelio de Mateo, pero su huella llega hasta nuestros días y los volvemos a recordar cada año, en todo el mundo. Ni el mismo Napoleón Bonaparte ha tenido tanta fama.

¿Por qué? ¿Qué hicieron estos Magos de oriente para ser tan reconocidos? Su fama está vinculada a la liturgia cristiana, ciertamente. Pero, ¿cuál fue su mérito? Más allá de su valor religioso, ¿qué claves del éxito pueden enseñarnos estos tres sabios?

  1. Interpretaron las opciones. Estuvieron atentos a las oportunidades.

Parece una obviedad, pero no lo es. Los pastores llegaron al Portal de Belén después de que se les apareciera un ángel. A un ángel no se le chista. Los Magos de Oriente descubrieron una anomalía astronómica. Una estrella fuera de rumbo.

Esa observación implica una formación, un dominio de la propia área de experiencia, y, sobre todo una actitud de escucha, de atención. Si los Magos no hubieran conocido el curso ordinario de las estrellas, no hubieran detectado anomalía alguna. Del mismo modo, si los Magos no hubieran tenido una actitud de constante curiosidad y vigilancia, probablemente hubieran dejado pasar la oportunidad como un error en la observación.

Oportunidades así hay en la vida. A veces surgen, a veces se buscan. Pero para poder ser aprovechadas necesitan de estas dos bases: formación y atención o curiosidad.

Además, subrayo: los Reyes Magos pertenecían a esa pretérita generación de humanos para quienes un símbolo tenía significado. Podía cambiar la vida. Los hombres de hoy somos demasiado escépticos a lo no ordinario. Menos en el caso de la tecnología tecnología. Ahí nos lo creemos todo.

Acaso sea ese el motivo por el que casi no ha habido verdaderos descubrimientos científicos en el último medio siglo.

  1. Salieron de su zona de confort.

Una vez descubierta la estrella, la oportunidad, los tres Reyes Magos tuvieron que tomar una decisión: podían dejar constancia escrita de la anomalía para futuras investigaciones -el bombazo de la noticia, tres minutos de “trending”, la fama efímera-, o podían arriesgarlo todo en un viaje a una meta desconocida.

Por su preparación, sabían que la estrella era una guía. Quizá incluso conocían alguna profecía sobre el Mesías. Pero su único dato cierto era una estrella con un curso anómalo. Nada más. Para esos hombres, esa estrella fue suficiente.

Y se arriesgaron: dejaron atrás las seguridades y comodidad de sus palacios y se lanzaron a los caminos, al peligro de los bandidos y de las inclemencias del tiempo. No se detuvieron después de las primeras jornadas. No se contentaron con recopilar información suficiente para publicar un libro o hacer una investigación con carácter de novedad (tan de moda hoy en día).

Abandonaron radicalmente su zona de confort. Hacia lo desconocido, sin saber que en su mismo esfuerzo estaba la recompensa. Recompensa que se vio sublimada al final del camino.

  1. Fueron constantes…

Conocemos la historia. Al llegar a Jerusalén la estrella desaparece. Contratiempo supremo. La única guía que tenían, débil como era, desaparece. Se dice que Dios prueba su confianza, su fe. Lo que Dios prueba, realmente, es su constancia.

La constancia es hoy un tesoro, una verdadera joya difícil de encontrar. Vivimos en una sociedad en la que el cambio es un valor fundamental. Las modas siguen un ritmo frenético y el consumismo obliga a avanzar a las empresas a un ritmo imparable. Seguro que todo esto comporta muchos beneficios materiales, pero ha minado el valor de la constancia.

La constancia que consiste en que, cuando las cosas se ponen cuesta arriba, no te bajas del coche y te subes a otro, sino que permaneces hasta el final. Lo conviertes en un reto propio, en un objetivo, en una meta que dé sentido al trabajo que haces.

  1. y creativos.

Por otro lado, los reyes no siguieron avanzando sin ton ni son. Si hubieran sido constantes pero no creativos, seguramente hubieran acabado perdidos en Samaria o en Traconítide. Porque hubieran seguido avanzando, pero no en la dirección correcta.

En cualquier proyecto, especialmente en un proyecto valioso, la creatividad es siempre la mejor consejera. Hoy se habla de “pensar fuera de la caja” (thinking outside the box): intentar pensar fuera de las convenciones y de lo establecido. Soluciones creativas para problemas inesperados.

Los Magos entran en Jerusalén, piden una cita con el Rey y se entrevistan después con los sacerdotes. No temen en saltar de un problema aparentemente científico (una estrella desaparecida), a una consulta política (hablar con Herodes, no precisamente el mejor ejemplo de monarca), a una entrevista con líderes religiosos.

Se asoman al mismo hecho desde tres perspectivas y eso les da una solución válida que no hubieran sido capaces de descubrir simplemente con su observación del cielo.

[Tema para otro artículo: cómo el mundo está abocado a la pérdida radical de la creatividad si se pierden las humanidades, la filosofía y la teología].

Llegar al portal es un premio a su constancia, a su creatividad y a su confianza…

Segunda parte del artículo.

80%
Awesome
  • Valoración

Leave A Reply

Your email address will not be published.