El blog de Javier Rubio

Dr. Strange: el síndrome de Númenor

Artículo publicado originalmente en Democresía.es: http://www.democresia.es/2016/11/dr-strange-sindrome-numenor/

Seré sincero. Me ha encantado la película de Doctor Strange. Me gustan los magos y los brujos. Me gustan los superhéroes. Me encantan Benedict Cumberbatch y Tilda Swinton. Me encanta que el héroe sea un pedante que no pierda el sentido del humor cuando lo humillan. Me encanta que el tema principal de la película tenga que ver con las manos de un doctor… el instrumento de su arte. Y que la motivación del malo de la película sea la eternidad.

(Ojo, contiene spoilers)

Ese diálogo entre Strange y Kaecilius, fascinante por su simpleza y su sólo aparente profundidad en el que se despacha de un plumazo –patéticamente insuficiente– cualquier interpretación gnóstica:

-You are a doctor?

– Yes. A scientist.

-You understand the laws of nature. All things age. All things die. In the end, our sun burns out, our universe grows cold and perishes. But the Dark Dimension… it’s a place beyond time.

-That’s it. I’m putting this thing back on.

-This world doesn’t have to die, Doctor. This world can take its rightful place among so many others, as part of the One. The great and beautiful One. And we can all live forever.

-Really? What do you have to gain out of this New Age dimensional utopia?

-The same as you. The same as everyone. Life. Eternal life. People think in terms of good and evil, but really, time is the true enemy of us all. Time kills everything.

(-¿Eres medico?

-Sí. Un científico.

-Entiendes las leyes de la naturaleza. Todo envejece. Todo muere. Al final nuestro sol se apagará, nuestro universo se enfriará y perecerá. Pero la Dimensión Oscura… es un lugar más allá del tiempo.

-Ya está bien. Me pondré de nuevo esta cosa.

-Este mundo no tiene por qué morir, Doctor. Este mundo puede ocupar su justo lugar entre tantísimos otros, como parte del Uno. El grande y hermoso Uno. Y podemos vivir para siempre.

-¿De veras? ¿Y qué ganas tú con esta dimensional y utópica Nueva Era?

-Lo mismo que tú. Lo mismo que todos. Vida. Vida eterna. La gente piensa en términos de bien y mal, pero realmente, nuestro verdadero enemigo es el tiempo. El tiempo mata a todos.)

Más allá de la gansada de lugares más allá del tiempo y Dimensiones Oscuras (¿de verdad no se da cuenta de que en las películas de Marvel la oscuridad siempre es mala?), hay un interesantísimo juicio estético. El uno es hermoso y eterno, categorías fundamentales de la felicidad humana. Todo lo demás es relativo respecto a esa verdad. Matar y destruir no hacen que Kaecilius sea una persona mala. Lo hace por un bien mayor. En realidad, el miedo al tiempo: a su propia muerte.

Es lo que yo llamo el síndrome de Númenor: la felicidad es vivir para siempre, por lo tanto la muerte es algo malo. Algo que se debe evitar. El tiempo es el reloj que me arrastra por la vida hacia ese punto final fatídico. Por lo cual es legítimo revelarse incluso contra el trono de los dioses, contra nuestra misma naturaleza mortal.

Lo apasionante de las personas que padecen el síndrome de Númenor es que no sienten el vértigo. El vértigo de una vida eterna entendida como el sobrevivir en este mundo. El afán de dominio del tiempo parece cegar a las personas que padecen esta enfermedad frente a una verdad muy obvia: el miedo a la muerte y la esperanza en la vida están en el corazón del hombre. Dentro, no fuera.

No se resuelve con anillos de poder, ni con dimensiones oscuras, ni con elíxires mágicos. Se resuelve buscando poner las cosas en su sitio: ordenar la vida y el corazón.

La muerte tiene que llegar. Es la gran enseñanza de la anciana celta bebedora de té, interpretada por Swinton:

-But as you well know, sometimes one must break the rules in order to serve the greater good.

(-Pero, como bien sabes, a veces hay que romper las normas para servir al bien mayor.)

¡Ups! ¡No! No era esta. De relativismo moral barato ya nos ha hablado Kaecilius. La frase a la que yo me refiero está más abajo:

– I’m not ready.

– No one ever is. We don’t get to choose our time. Death is what gives life meaning. To know your days are numbered, your time is short. You’d think after all this time I’d be ready. But look at me, stretching one moment out into a thousand, just so I can watch the snow.

(-No estoy preparado.

-Nadie está nunca preparado. No nos toca escoger nuestro tiempo. La muerte es lo que da sentido a la vida. El saber que tus días están contados, que tu tiempo es corto. Dirías que después de tanto tiempo yo estaría lista. Pero mírame: alargando este momento en mil sólo para poder contemplar la nieve.)

La muerte está ahí como parte fundamental de nuestra vida: porque morimos nos esforzamos por vivir la vida con intensidad, por aprovecharla, por trascender.

Y la muerte no es el fin. Las grandes filosofías y las grandes religiones comparten esta creencia fundamental: estamos hechos para mucho más. Secretamente pienso que Steven Strange pierde el miedo a la muerte porque espera en algo más. El humor del cínico tiene mucho de burla a sí mismo y esta auto-burla existencial denota la falta de algo a lo que se aspira, en lo que se cree.

Como diría Tolkien, creador de Númenor y de Mordor (que nos hemos dado cuenta de que le has quitado esa “R”, Stan Lee): “In sorrow we must go, but not in despair. Behold! we are not bound for ever to the circles of the world, and beyond them is more than memory”. (“Tenemos que partir con pena, mas no con desesperación. ¡Mira! No estamos atados para siempre a los círculos del mundo y más allá hay algo más que recuerdos”).

La vida eterna está ahí, al alcance de la mano, sólo tienes que creer en ella… y tomarte el tema de la muerte con calma, con paz. No como un enemigo al que hay que derrotar, sino como una especie de vuelta a casa. Si lo quieres creer, por supuesto.

Admirable es el hecho –apunto– de que los que creemos en el valor de la muerte y el más allá, los que creemos que nos encontraremos con Dios cara a cara, creemos también que Dios ha muerto para salvarnos. Esto necesariamente le da la vuelta a la partida.

Lo que está claro que sí emerge más allá del corazón es la belleza o su ausencia. El mal, la destrucción, sabe a caduco. Incluso cuando es más poderoso. El hombre que lleva una vida honesta, guiado por la esperanza, tiene la mirada limpia, encendida. El hombre que se deja llevar por su sed de dominio se afea para sí mismo y para la historia:

-No. I mean, come on. Look at your face. Dormammu made you a murderer. Just how good can his kingdom be?

(-No. Quiero decir: venga ya. Mírate la cara. Dormammu te ha convertido en un asesino. ¿Cómo puede ser bueno su reino?)

Sabias palabras, Doctor Strange.

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