El blog de Javier Rubio

Carta a los Reyes Magos… un ejercicio de lógica

A sus majestades los Reyes Magos.

Dirección dudosa dependiendo de la interpretación del teólogo de turno.

Una temprana fecha de 6 de diciembre de 2016.

 

Muy estimadas majestades,

Espero que estén muy bien. Ustedes y yo sabemos muy bien de qué va esto. Así que iré al grano. Empecemos:

            Todas las personas que se portan bien son personas que deben recibir los regalos que piden a los Reyes Magos.

            Yo soy una persona que me porto bien.

            Luego yo soy una persona que debe recibir lo que pide a los reyes magos.

Contra la mayor se puede argumentar que el comportamiento humano no es unívoco, que existe una gradación y que la cantidad y calidad de los regalos se encuentran en proporción directa con la altura moral de dicho comportamiento en cada caso. Enunciamos esta distinción bajo la ley de “cuanto mejor te portas, mejor es el regalo de los reyes magos”.

Subdistingo la mayor, con un silogismo imperativo:

            Cuanto mejor te portas, tanto mejor es el regalo de los reyes magos.

            Ahora bien, según tal ley: Si te portas de forma óptima recibes los mejores regalos.

            Yo soy una persona que me he portado de forma óptima.

            Yo soy una persona que debo recibir los mejores regalos.

Contra la menor se puede argumentar que a veces me comporto como un académico pedante (de lo cual esta carta es un ejemplo). Ahora bien, ser un académico pedante puede considerarse contra la ley natural, contra la ley positiva o contra la ley divina.

En el primer caso, subdistingo la menor con un doble silogismo condicional con la misma conclusión:

            Si ser un académico pedante fuera en contra de la ley natural, se debería prescribir su prohibición legal contra todos los seres humanos, sea cual sea su condición particular.

            Ahora bien, hay muchos seres humanos a los que una ley tal no se puede prescribir, por ser analfabetos, vivir alejados de la academia o por no tener una predisposición temperamental hacia ello.

            Además, si ser un académico pedante fuera en contra de la ley natural, la realización de tal acto debería considerarse un atentado grave contra la dignidad humana.

            Ahora bien, ser un académico pedante no es en ningún caso un atentado grave contra la dignidad humana.

            Por lo tanto, ser un académico pedante no va en contra de la ley natural.

En el segundo caso, subdistingo la menor con un silogismo condicional:

            Si ser un académico pedante fuera en contra de una ley positiva, existiría un código legislativo o penal en el que se recogiera su prohibición.

            Ahora bien, de hecho, no existe ningún código legislativo o penal en el que se recoja tal prohibición.

            Por lo tanto, ser un académico pedante no va en contra de la ley positiva.

En el tercer caso, subdistingo la menor con un silogismo condicional a partir de una premisa moral-dogmática: para que se dé un pecado grave en la Iglesia católica deben cumplirse las siguientes condiciones: conocimiento, consentimiento y materia grave.

            Si ser un académico pedante fuera en contra de la ley divina, deberían cumplirse estas tres condiciones.

            Ahora bien, ser un académico pedante no cumple en ningún caso con la condición de materia grave, a pesar de que sí cumple con las condiciones de conocimiento y consentimiento.

            Por lo tanto, ser un académico pedante no va en contra de la ley divina.

Por todo lo cual la conclusión del primer silogismo ha quedado suficientemente argumentada y es, por lo tanto, cierta. A pesar de que, al tener una estructura de imperativo moral, sólo se aplica a los sujetos de tal imperativo, que son Sus Majestades.

Una vez que ha quedado claro este punto importantísimo, paso a precisar el contenido implicado en la conclusión de dicho silogismo: “Luego yo soy una persona que debe recibir lo que pide a los reyes magos”. Presento la lista de forma directa, con ítems numerados de forma prioritaria descendente:

            Ítem 1

            Ítem 2

            Ítem 3

Para cualquier aclaración, duda, o queja, estoy a su entera disposición.

Quedo de Sus Majestades afectísimo,

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